Hoy tuve sesión con uno de mis mentores. Me está enseñando a desarrollar una estrategia de comunicación para mi negocio.
Y durante toda la sesión, literalmente toda la hora y media, estuve atravesada por el mismo pensamiento:
“¿Qué hago acá?”
No aparecía exactamente así. Pero sí en forma de dudas, comparaciones y pensamientos que nacían del mismo lugar: sentir que todavía no soy suficiente.
Comparto esto porque estoy bastante segura de que no soy la única a la que le pasa.
Podés tener una formación universitaria, años de experiencia, cursos, resultados… y aún así sentir que nunca alcanza.
Como si siempre faltara algo más para sentirte realmente lista.
Y creo que ahí está la trampa.
Pensar que cuando tengamos más experiencia, más validación o más dinero, esa voz finalmente va a desaparecer.
Pero cada vez entiendo más que probablemente no funcione así.
La voz sigue apareciendo.
Con distintos disfraces.
En distintos niveles.
Entonces quizás la clave no sea esperar a que desaparezca.
Quizás la clave sea seguir caminando igual.
Hacer las cosas con miedo.
Con dudas.
Con esa incomodidad de fondo.
Y confiar en que, en algún momento, la voz se cansa… y nos deja trabajar un rato en paz.
Abrazo 💛
