No creo que exista algo más liberador que entender que no hay una única verdad. Hay tantas verdades como personas existen.
Seguro alguna vez discutiste con una pareja, una amiga o un familiar porque cada uno tenía SU verdad sobre una misma situación.
Y sí, claro que existen hechos objetivos. No vamos a entrar en esa discusión acá. El sol sale por el este y se esconde por el oeste.
Pero hay otras “verdades” que, si las miramos un poco más de cerca, empiezan a desarmarse.
Sobre todo en el terreno del dinero, el trabajo y los negocios.
Escucho a muchas mujeres decir frases como:
“No nací para los negocios.”
“En este país es imposible crecer económicamente.”
“El mundo de los negocios no está hecho para las mujeres.”
Y podría seguir.
Pero algo que aprendí con los años es la importancia de construir mi propio paradigma de vida. Un lugar donde descansan mis propias verdades.
Ahí descubrí que, si no naciste sabiendo de negocios, podés aprender. Que pedir ayuda también es una forma de crecer. Que incluso en contextos difíciles hay personas expandiéndose todos los días. Y que existen muchísimas mujeres liderando proyectos increíbles.
Quizá nada de eso sea la norma.
Pero si existe una excepción, entonces yo también puedo convertirme en una.
Y vos también.
Lu
