Los caminos suelen estar repletos de atajos y desvíos. El mío también.
No estoy donde quiero llegar, pero sí muy lejos de donde comencé.
Soy contadora pública de profesión, cantante y creativa de alma.
Durante años estuve inmersa en una búsqueda profunda. Sentía que había cometido un error al elegir, con apenas 17 años, una profesión que no terminaba de representarme. Había una certeza interior: tenía que existir otra forma de trabajar. El problema era que todavía no sabía cuál.
Durante más de diez años exploré muchos mundos. El canto y la mente humana fueron dos de ellos. Y fue ahí donde entendí que quizá no tenía que abandonar una parte de mí para elegir otra, sino aprender a unirlas.
Descubrí que podía ejercer mi profesión desde un lugar diferente. Más humano. Más creativo. Más auténtico.
Hoy trabajo con mujeres que comparten una visión similar de la vida y los negocios. Y es un regalo acompañar proyectos que buscan generar impacto, dejar huella y construir algo con sentido.
Si hoy no sabés cómo unir tus mundos o cómo hacer que las cosas funcionen, no dejes de buscar.
Siempre aparecen respuestas para quienes se animan a hacerse las preguntas correctas.
Un abrazo,
Lu
